martes, 30 de septiembre de 2014

El reconocimiento de los padres...

Cuando éramos pequeños queríamos toda la atención de nuestros padres, las niñas más de los padres y los niños más de las madres.

Desgraciadamente por que los adultos tienen que trabajar, limpiar la casa, preparar la comida y un sin fin de obligaciones que no pueden dejar de hacer no siempre tienen el tiempo necesario para dedicárselo a sus hijos.

Luego aparte hay algunos padres o madres que tienen sus propias angustias, traumas y patrones que les hacen estar de mal humor, desquitarse con sus hijos de un mal día o simplemente tampoco obtuvieron el reconocimiento de sus padres con lo cual no "aprendieron" a recibirlo y por lo tanto tampoco a "darlo".

No se aprende a ser un buen padre o madre con libros o palabras, se aprende con el propio ejemplo de nuestros padres, si tuvimos padres encantadores para los que éramos lo más importante en el mundo, seremos unos magníficos padres, si no todo lo contrario.

La sociedad nos impone tantas obligaciones que realmente hay una tendencia general a pensar que los niños pueden ser agotadores y desgastantes, eso provoca que a mayor "llamada de atención" de los hijos, mayor furia de los padres contra ellos y a menor atención por parte de los padres, mayor desestabilidad emocional en los hijos.

Vaya lío!!! Salir de ahí es verdaderamente difícil, se necesita mucha atención y consciencia para darnos cuenta que nuestros hijos nos necesitan cuando son pequeños, después se casarán, independizarán, marcharán a estudiar al extranjero y nos volveremos a quedar solos, así que aunque puede parecer eterno, solo es un tiempo en el que nos requieren, después volarán con sus propias alas y si lo hemos hecho bien, serán emocionalmente fuertes y felices.

Ahora vamos a ver qué pasa con los hijos...

Esa atención de los padres llega a tener tanta importancia cuando no la tienen que se convierte en una especie de "trofeo".

A mayor desestabilidad de los hijos más "locas" serán sus maneras de obtener el trofeo... berinches, enfermedades, caídas, accidentes, malas notas, malos comportamientos en el cole (para que llamen a sus padres a sus trabajos y los hagan salirse de "ahí" para venir a ocuparse de sus hijos).

Y esto los lleva a que vayan creciendo con la meta de obtener el trofeo de cualquier manera, por la buena por la mala o por la que sea...

Hay adolescentes que llegan al mundo de las drogas y ahí si que encuentran que sus padres dejan sus ocupaciones y se vuelcan en ellos...o no...nunca se sabe hasta donde tenga que llegar un hijo para obtener el reconocimiento de sus padres.

Hay veces que los hijos son buenos por naturaleza y no buscan el trofeo por la malas, pero ésto les puede llevar hasta el grado de estudiar lo mismo que el padre para que al hacer lo mismo que él y tener sus mismos intereses... por fin les haga caso, aunque a ese hija no le gustara la arquitectura si no la medicina por ejemplo.

Esto tampoco es bueno, porque llegará el día que se sientan completamente derrotados de estar haciendo algo que no les gusta y además...tampoco así han encontrado el reconocimiento de los padres!

Si eres padre o madre, sé que no tienes tiempo ni para rascarte la nariz, que estás estresado, angustiado por las cuentas, que ya no sabes ni de donde sacar más dinero, ni más tiempo, ni más descanso, que no te acuerdas ni que es dormir una noche completa, que nadie te ha enseñado a ser un buen padre o una buena madre, que de hecho no existen los padres perfectos, que haces lo humanamente posible...

Pero intenta tener la prioridad de dedicarles tiempo a tus hijos, desde que son pequeños acostúmbrate que a alguna hora del día, los pongas en tus piernas y les preguntes cómo están, cómo se sienten, qué piensan, qué les preocupa, qué les gusta, qué les divierte, que les gustaría hacer o conocer o saber, adonde les gustaría ir, que les gustaría ser de mayores,...y recuérdales que eres el adulto que está al mando y que tu única intención es que sean completamente felices, que pueden contar contigo, contarte, explicarte, preguntarte y tu intentarás siempre estar ahí...pase lo que pase...

Nunca es tarde para empezar, aunque cuando leas esto tus hijos sean adultos...llámales y pregúntales cómo se sienten, cómo están?

Cuando seas muy mayor y sepas que tu camino se está acabando, el recuerdo de esos pequeños momentos con tus hijos será lo único que habrá valido la pena de todo tu camino...


Abrazo de poder,
Gabriela

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