domingo, 15 de febrero de 2015

El arte de enseñar...

Aún a día de hoy me encuentro con personas que han estudiado reiki, u otras terapias alternativas y piensan que "eso no es para cualquiera" y lo dicen con cierto rintintin como si ellas fueran "especiales".

Es verdad que no todo el mundo está interesado en eso, de hecho hay una gran mayoría que prefiere seguir pensando que eso no existe y que es para ignorantes, así sus rígidas estructuras mentales permanecen inalterables y su fe en la ciencia y en la farmacéutica moderna los hace permanecer en "su verdad" y en su estado de confort.

Sin embargo los tiempos han cambiado completamente de los alrededores de 1930 en que surgía el Reiki de manos de Mikao Usui a nuestros días.

A lo largo de los años en que he ido enseñando tanto reiki como chamanismo a personas "normales" o sea que no han nacido videntes, ni con habilidades extrasensoriales, me he dado cuenta que cualquiera que sienta el llamado o tenga curiosidad por esos temas hasta el punto de llegar a apuntarse a un curso lo puede lograr fácilmente.

Lo que se necesita es concentración y confianza en uno mismo y por supuesto un buen maestro.

Para ello hay que hacerlo muy accesible y transparente, con la mayor honestidad posible.

Un maestro que se guarda cosas para él con el fin de que no vayan a saber más que él o no le vayan a hacer la competencia después, no hace buenos practicantes ni de reiki ni de chamanismo ni de nada.

Tampoco los que lo hacen super complicado con el fin de que casi nadie cumpla los objetivos están formando buenos profesionales.

Ni los que sólo hablan de lo "bonito" de la profesión para no "asustar" a nadie e incluso niegan la dualidad.

Cuando te vuelves como un tubo hueco y transparente por el que los conocimientos fluyen sin que tu intervengas permites a los verdaderos maestros que son los seres espirituales de Luz y Amor cuyo trabajo es enseñarnos lo que verdaderamente necesitamos aprender, que sean ellos lo que compartan su sabiduría con el grupo.

Así es como un buen maestro no es aquel que se sabe las cosas de memoria o que hace muy buenas presentaciones, o que explica sólo lo estrictamente necesario para cobrar el curso pero no para formar verdaderos profesionales.

Un buen maestro es aquel que:

CREE en cada persona que pasa por sus manos y lo más importante les hace CREER en ellos mismos.

Forma a las personas de la mejor manera posible, sin dejarse nada en la manga, sin dejar ningún tema por alto, tanto si son temas escabrosos y pueden generar miedo, hay que explicar exactamente a qué se puede afrontar el alumno en sus prácticas y sobretodo cómo salir victorioso de ellas, no se vale meter a la gente en un berenjenal del que no van a poder salir solos cuando practiquen en sus casas.

Da ejemplos de casos prácticos, habla de lo más común, de lo que más se van a encontrar y cómo resolverlo y por supuesto de casos más complicados y cómo se han podido resolver.

Recuerda siempre la HUMILDAD no por aprender más herramientas uno se convierte en mejor persona, cada persona tiene sus cualidades, sus defectos, sus herramientas y sus misiones y compararse con los demás nunca aporta nada provechoso a ninguna de las partes.

Recuerda que todos somos UNO y por la ley de la atracción, atraemos fuera lo que tenemos dentro, así que no es mejor sanador el más sano, si no el que más cosas tiene que limpiar, ha limpiado y sigue limpiando, porque a través de sus propias experiencias puede atraer personas con el mismo patrón para poderlo limpiar juntos o para ayudar a sanarlo ya que esa persona ha pasado por exactamente la misma experiencia, teniendo una empatía y una efectiva manera de resolverlo.

Enseña al grupo a ser una "familia" no a verse como futuros competidores. Cuando uno del grupo necesita algo todos los demás se vuelcan en él y así con cada miembro. Esa solidaridad y compañerismo les aporta muchos más beneficios, ya que podrán compartir sus experiencias, unirse cuando un caso es muy complicado y si cada uno se va especializando en un tema por sus propias preferencias y aptitudes se pueden recomendar entre ellos cuando les viene un caso que no es su especialidad.

Y finalmente un buen maestro sabe que mientras más enseña más aprende, mientras más comparte más obtiene, mientras más forma profesionales capaces de ayudar de manera efectiva a los demás, más está ayudando indirectamente a que todos nos sanemos,

Hay mucha necesidad de sanación en el mundo, es el momento de que nos quitemos la venda de los ojos y recuperemos nuestro propio poder, dejando de ser marionetas de los que manejan el mundo y les parece buen negocio que la gente se enferme para poder vender más medicinas.

Formemos personas capaces de salir del sistema y de sacar a los demás porque todos somos UNO y mientras más sanan los demás más sano YO.




Abrazo de poder,
Gabriela